Poesía

Dos poemas de Derek Walcott

 

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Desenlace

Yo vivo solo

al borde del agua sin esposa ni hijos.

He girado en torno a muchas posibilidades

para llegar a lo siguiente:

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,

con las ventanas siempre abiertas

hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

Mas somos lo que hemos hecho.

Sufrimos, los años pasan,

dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad.

de cargar con algo. El amor es una piedra

que se asentó en el fondo del mar

bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a
la poesía sino buenos sentimientos,

ni misericordia, ni fama, ni Curación. Mujer silenciosa,

podemos sentarnos a mirar las aguas grises,
y en una vida inmaculada

por la mediocridad y la basura

vivir al modo de las rocas.
Voy a olvidar la sensibilidad,

olvidaré mi talento. Eso será más grande

y más difícil que lo que pasa por ser la vida.

 

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El amor después del amor

El tiempo vendrá

cuando, con gran alegría,

tú saludarás al tú mismo que llega

a tu puerta, en tu espejo,

y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,

y dirá, siéntate aquí. Come.

Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.

Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor

a ti mismo, al extraño que te amó

toda tu vida, a quien no has conocido

para conocer a otro corazón,

que te conoce de memoria.

Recoge las cartas del escritorio,

las fotografías, las desesperadas líneas,

despega tu imagen del espejo.

Siéntate. Celebra tu vida

 
Derek Walcott (1930 – 2017)

Poesía

Tres poemas de Nicanor Parra

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CARTAS A UNA DESCONOCIDA

 

Cuando pasen los años, cuando pasen

los años y el aire haya cavado un foso

entre tu alma y la mía; cuando pasen los años

y yo sólo sea un hombre que amó,

un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,

un pobre hombre cansado de andar por los jardines,

¿dónde estarás tú? ¡Dónde

estarás, oh hija de mis besos!

 

 

ÚLTIMO BRINDIS

Lo queramos o no

sólo tenemos tres alternativas:

el ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres

porque como dice el filósofo

el ayer es ayer

nos pertenece sólo en el recuerdo:

a la rosa que ya se deshojó

no se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar

son solamente dos:

el presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos

porque es un hecho bien establecido

que el presente no existe

sino en la medida en que se hace pasado

y ya pasó…

como la juventud.

En resumidas cuentas

sólo nos va quedando el mañana:

yo levanto mi copa

por ese día que no llega nunca

pero que es lo único

de lo que realmente disponemos.

 

 

PROYECTO DE TREN INSTANTÁNEO ENTRE SANTIAGO Y PUERTO MONTT

 

La locomotora del tren instantáneo

está en el lugar de destino (Puerto Montt)

y el último carro en el punto de partida (Santiago)

la ventaja que presenta este tipo de tren

consiste en que el viajero llega

instantáneamente a Puerto Montt en el

momento mismo de abordar el último carro

en Santiago

lo único que debe hacer a continuación

es trasladarse con sus maletas

por el interior del tren

hasta llegar al primer carro

una vez realizada esta operación

el viajero puede proceder a abandonar

el tren instantáneo

que ha permanecido inmóvil

durante todo el trayecto

 

Observación: este tipo de tren (directo) sirve sólo para viajes de ida.

Poesía

Dos poemas de Gilberto Arvizu Morales

EL ROCE DE UNA ORQUÍDEA

Fotografié tu cicatriz bajo una luz tenue,

guardé para mí tu espina y tu aroma

en medio de una brisa de medianoche,

te observé mientras mudabas de piel

te convertiste en la luz

que llegó hasta mi lóbrega entraña,

luz que ya no se distingue

por más que abro los ojos

porque la lluvia no lo concede

aunque esta luz se ha incrustado

a través de mi pecho.

Nada he conseguido

al entregar mi osadía

impulso adictivo que no puedo simular

tu destello continúa labrado en mi iris

causaste el roce de una orquídea

que me hizo registrar

en lo más recóndito.

 

 

CON EL VIENTO TATUADO

Mi apuesta por las páginas

inundadas de sentencias

se marchó para perder una vez más,

aunque nunca equivoqué

el camino de regreso,

tuve como débiles guías

la escultura con el viento tatuado

y la melodía para atraer la lluvia.

 

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Gilberto Arvizu Morales (San Luis de la Paz, Guanajuato, 1974). Escritor, poeta y gestor cultural. Ha colaborado en diversos suplementos y revistas culturales. Obtuvo el 3er. lugar del 7° Concurso de Poesía “María Luisa Moreno” en Dolores Hidalgo, Guanajuato, con el poemario En los bordes del relámpago en 2015. Integrante del Seminario de Poesía Efraín Huerta del Fondo para las Letras Guanajuatenses (2015-2016). Actualmente coordina el Taller de poesía El pulso de las cosas en el Centro Cultural Ludovicense.

Poesía

Dos poemas de Alfredo Mario Ferreiro

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LAVANDO NUBES

El viento está lavando las
nubes.
Toma una nave negra,
la empapa en lluvia,
la retuerce en seguida,
la golpea contra el molino,
nos moja el campo,
lava el cielo,
y sale la nube blanca
de negra que era,
para ir a colgarse
en el hilo del horizonte,
a secarse.
EL PUENTE

El puente es un atleta:
de un vigoroso salto
cruza el arroyo manso
con el camino a cuestas.
Dos árboles pacíficos
cuchichean la hazaña;
en tanto, las traviesas
margaritas se ríen
de la proeza.
El puente es un atleta:
de un vigoroso salto
cruza el arroyo manso
con el camino a cuestas.

Alfredo Mario Ferreiro (Uruguay  1899 – 1959)

Imagen: René Magritte

 

 

Poesía

A un gato de Jorge Luis Borges

No son más silenciosos los espejos 
ni más furtiva el alba aventurera; 
eres, bajo la luna, esa pantera 
que nos es dado divisar de lejos. 
Por obra indescifrable de un decreto 
divino, te buscamos vanamente; 
más remoto que el Ganges y el poniente, 
tuya es la soledad, tuyo el secreto. 
Tu lomo condesciende a la morosa 
caricia de mi mano. Has admitido, 
desde esa eternidad que ya es olvido, 
el amor de la mano recelosa. 
En otro tiempo estás. Eres el dueño 
de un ámbito cerrado como un sueño.

Poesía

Cuatro poemas de Gabriela D’ Arbel

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Una cicatriz anteriormente era una entrada

Ese tiempo ya no está.
Cada mesura de la arena
es menos importante.

La entrada del sótano es cicatriz.
a veces sangra,
otras no.

No volteo hacia la puerta.
Espero esté cerrada.
Un grillo desorientado…

No necesito saber
que hay detrás de
los ojos del otro.

No necesito saber
cuándo será
el desasimiento.

Últimamente no vemos rasgos
de nuestra biología.

Hay un mensaje en el teléfono,
está lejos de nosotros.
No es agradable cuando vibra sobre el buró,
no deja escuchar los murmullos de la casa-esfera.

Las hormigas, las termitas, los escarabajos.
La luz nos llama, el óxido anida en el portillo.
Chittagong cada vez más cerca.
El abismo es un extractor que todo devora.
Mastodontes metálicos

flotan indolentes
(desguace).
Biología en fuga.
Necrópolis náutica.

//Ubicada en la parte Oriental de Bangladesh
Chittagong tiene una población
de
cuatro millones de habitantes//

Óxido de azufre, olas disueltas
bajo las plantas nos hacen cosquillas.

Flotamos, pero hay demasiado sudor agrio
como para poner a zarpar un deseo.

 

Quién de nosotros será el primero
que cruce las aguas oscuras y sea reconocido
desde la penumbra por sus iguales.
Hará falta portar un cuerpo diáfano,
calamar de cristal,
víscera luminosa, ojos fluorescentes.

Quién se transformará en una esfera que descienda
en los territorios profusos de Dios.
// Truco visual: parecer siempre más grande de lo que
uno es.
Regla básica//

Si la primera estrategia fracasa hemos de esconder
entre nuestras ropas un saco de tinta, y nos ocultaremos
con ella de la mirada estridente y divina.
Entonces sacar un gazapo de la chistera
y dejarlo escapar:
nunca falla.

Traducciones

Poema de Adrienne Rich

V

Este departamento lleno de libros podría partirse en dos

bajo las mandíbulas gruesas y los ojos saltones

de los monstruos: una vez que abrís un libro, te tenés que enfrentar

al lado oscuro de todo lo que amaste–

el estante y las pinzas listos, la mordaza

con la que hasta las mejores voces tuvieron que mascullar,

el silencio que entierra en la arena del desierto

 a los niños no deseados —mujeres, desviados, testigos.

Kenneth me cuenta que ordenó los libros de modo

que mientras escribe puede ver a Blake y a Kafka;

sí, y todavía hay que ajustar cuentas con Swift,

que aborrece la carne de las mujeres pero les alaba la mente,

con el terror de Goethe por las madres, con Claudel vilipendiando a Gide

y con los fantasmas —sus manos entrelazadas por siglos—

de las artistas que murieron en el parto, de las sabias calcinadas en la hoguera,

siglos de libros sin escribir, apilándose detrás de estos estantes;

y todavía nos tenemos que quedar mirando la ausencia

de los hombres que no debieron, y de las mujeres que no pudieron, hablarle

a nuestra vida— este hoyo aún sin excavar

llamado civilización, este acto de traducción, este medio-mundo.

V

This apartment full of books could crack open

to the thick jaws, the bulging eyes

of monsters, easily: Once open the books, you have to face

the underside of everything you’ve loved—

the rack and pincers held in readiness, the gag

even the best voices have had to mumble through,

the silence burying unwanted children—

women, deviants, witness—in desert sand.

Kenneth tells me he’s been arranging his books

so he can look at Blake and Kafka while he types;

yes; and we still have to reckon with Swift

loathing the women’s flesh while praising her mind,

Goethe’s dread of the mothers, Claudel vilifying Gide,

and the ghosts—their hands clasped for centuries—

of artists dying in childbirth, wise-women charred at the stake,

centuries of books unwritten piled behind these shelves;

and we still have to stare into absence

of men who would not, women who could not, speak

to our life—this still unexcavated hole

called civilization, this act of translation, this half-world.

 

(The Dream of a Common Language, W.W. Norton & Company, 1978).

 

Portrait of Adrienne Rich

Traducciones

Prodigio de Charles Simic

Prodigio

 

Crecí inclinado sobre

un tablero de ajedrez.

Me gustaba la expresión “jaque mate”.

Todos mis primos parecían preocupados.

Era una casa pequeña

cerca de un cementerio católico.

Los aviones y los tanques

sacudían los cristales.

Un profesor de astronomía jubilado

me enseñó a jugar.

Debió de ser en 1944.

En el juego que usábamos

la pintura se había desprendido

de las piezas negras.

El rey blanco había desaparecido

y hubo que sustituirlo.

Me han dicho, pero no me lo creo:

que ese verano vi cómo colgaban a unos hombres

de los postes del teléfono.

Recuerdo a mi madre

tapándome los ojos.

Tenía una habilidad asombrosa para ocultarme

de repente la cabeza debajo de su abrigo…

El profesor me dijo que en el ajedrez

los maestros también juegan a ciegas

los mejores, varias partidas

a la vez.

Prodigy

I grew up bent over

a chessboard.

I loved the word endgame.

All my cousins looked worried.

It was a small house

near a Roman graveyard.

Planes and tanks

shook its windowpanes.

A retired professor of astronomy

taught me how to play.

That must have been in 1944.

In the set we were using,

the paint had almost chipped off

the black pieces.

The white King was missing

and had to be substituted for.

I’m told but do not believe

that that summer I witnessed

men hung from telephone poles.

I remember my mother

blindfolding me a lot.

She had a way of tucking my head

suddenly under her overcoat.

In chess, too, the professor told me,

the masters play blindfolded,

the great ones on several boards

at the same time.

Traducción: E. S

 

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Charles Simic (Belgrado, 1938)